“No soy un monstruo”: Los Trastornos de la conducta

Texto elaborado por Javier Vargas

La niñez puede ser algo maravilloso, es una etapa de vida que es fundamental para el desarrollo integral de la persona y define la capacidad para ser ciudadanas y ciudadanos saludables, responsables y productivos en la sociedad donde circundan. Por esta razón, es importante hacer énfasis en la eficacia de los diversos estilos de crianza, en conocer las realidades en la que los niños y niñas se encuentran inmersos ya que hay circunstancias donde el acceso a estilos de crianza no son los más saludables para un desarrollo óptimo de las niñas y los niños: los ambientes de violencia, abusos entre otras dinámicas, pueden vulnerar los derechos del menor, pero en el aspecto de los riesgos psicosociales pueden impactar al menor de tal manera que pueden detonar en trastornos de la conducta; pero ¿Qué es un trastorno de la conducta? 

Los trastornos de conducta son un conjunto de comportamientos que por lo general se manifiestan en la infancia o en la adolescencia y se caracteriza por comportamientos antisociales que violan los derechos de otras personas y no se apegan a las reglas socialmente establecidas. Las condiciones que contribuyen al desarrollo de los trastornos de la conducta son multifactoriales. 

Son varios los trastornos de la conducta que afectan a las niñas y los niños y la prevalencia se ha incrementado en los últimos años, entre ellos destacan el Trastorno por Déficit de Atención (Con o sin hiperactividad) y el Trastorno Oposicionista desafiante (O Transtrono Negativista Desafiante). En este texto haremos énfasis en el Trastorno Oposicionista desafiante. 

El trastorno oposicionista desafiante (TOD) es un trastorno de la conducta que lleva a las niñas y los niños a enfrentarse a las figuras de autoridad de manera persistente. Por lo general, aquellos que padecen TOD son niños y niñas temperamentales, desobedientes, rencorosos y/o vengativos en un nivel inusualmente alto. Este Trastorno deshabilita la capacidad de los menores de llevarse bien con su familia, con sus pares y otros adultos.

Cabe destacar que el TOD no se trata de una simple desobediencia, fruto del desarrollo normal de un menor, sino que sus comportamientos van más allá ya que este trastorno se caracteriza por la siguiente sintomatología:

  • Patrones de conducta irritable 
  • Actitud desafiante 
  • Desobediente 
  • Vengativo y hostil 
  • Problemas frente a las figuras de autoridad

Pero a todo esto, ¿Qué detona el TOD?. 

No existe una causa específica o única que detone el trastorno, se trata de varios factores combinados que van desde los siguientes aspectos: 

Sociales: Educación excesivamente permisiva o autoritaria, falta de supervisión del menor por parte del 

adulto, ambientes marginales, violencia intrafamiliar,  abuso y violencia sexual. 

Biológicos: Niños diagnosticados con Trastorno con  déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o con 

antecedentes familiares.

Psicológicos: Ruptura de lazos afectivos, con los padres, aprendizaje por observación de los problemas 

intrafamiliares. 

Algo que es muy importante mencionar es que el TOD parece ser más fuerte en familias donde por lo menos uno de los padres cuenta con un historial de trastorno de la conducta, trastornos de la personalidad o trastornos relacionados al consumo de sustancias psicoactivas. Algunos estudios sugieren que la madre que vive algún trastorno depresivo cuenta con más probabilidad de experimentar el oposicionismo desafiante en sus hijos; otro punto a comentar es que el TOD es más frecuente en familias donde existen conflictos de pareja graves. 

El TOD parece molestar más a las personas que lo rodean que al propio niño o adolescente que lo presenta, la percepción del menor con TOD en sus relaciones humanas es de insatisfacción. 

A pesar de tener un nivel de inteligencia adecuado, el rendimiento académico es bajo ya que se niega a participar en clase , se resiste ante peticiones externas ya que no le gusta recibir indicaciones. Como consecuencia a estas dificultades suelen tener baja autoestima, escasa tolerancia a la frustración, ánimo deprimido y estallidos de enojo. 

¿Cómo puedo saber si mi hijo o hija tienen TOD?. 

Todos los niños en ciertas ocasiones pueden ser desafiantes o desobedientes con sus padres, sus profesores o con adultos en general cuando las niñas y los niños se encuentran cansados, estresados hambrientos o cualquier situación que detone dicha conducta; hay padres de familia que acuden al consultorio pensando que sus hijos tienen algún trastorno de la conducta, sin embargo, el TOD se diagnóstica principalmente por medio de una evaluación clínica por medio de un profesional entrenado y especializado en trastornos de la conducta. 

Los criterios que utiliza el profesional de la salud para evaluar para diagnosticar el TOD comprenden: 

Patrones de conducta negativista, hostil y desafiante que dura por lo menos 6 meses, estando presentes cuatro (o más) de las siguientes conductas: 

  • Enojos intensos y berrinches 
  • Discusión con adultos 
  • Desobedece a sus figuras de autoridad 
  • Molesta deliberadamente a otras personas 
  • No se responsabiliza de sus errores 
  • Conducta colérica e irritabilidad 
  • Rencoroso y vengativo 
  • Suele mentir o culpar a otros de sus acciones 
  • Deterioro significativo en las actividades sociales y académicas

Tratamiento. 

Los aspectos fundamentales para el tratamiento del TOD son:

Psicoterapia Individual con un enfoque Cognitivo conductual para generar la capacidad de resolver los problemas y mejorar las habilidades de comunicación y el control de los impulsos. 

Terapia Familiar con el objetivo de introducir los cambios al interior de la familia y establecer una  dinámica al interior de esta red de apoyo. 

Terapia grupal: Con niños y/o adolescentes de la misma edad y condición conductual desarrollando 

habilidades sociales en la dinámica de grupo. 

Psicofármacos: En caso de la existencia de otros síntomas o trastornos que estén presentes. 

Estrategias efectivas para el manejo del TOD 

  1. Explora y escribe como el menor percibe las reglas y a las figuras de autoridad. 

2. Fomenta un mayor nivel de confianza con el niño o niña con un afectivo contacto visual, escucha activamente. 

3. Reconoce y elogia las conductas apropiadas e ignora los comportamientos indeseables y superficiales. 

4. Contribuye a mejorar su autoestima. 

5. Explica a sus profesores y familiares la importancia del reconocimiento de conductas positivas. Ayúdalo a identificar cuales son sus emociones y sentimientos y cuales emociones conectan con las conductas desafiantes para que aprenda a controlar sus conductas negativas. 

6. Recuérdale que el respeto que pide para él o ella debe ser el mismo que ofrece a los demás con quien socializa. 

7. Identifica los sentimientos desencadenantes de su enojo o descontrol emocional. La Inteligencia emocional es una herramienta eficaz para la regulación emocional, 

Conclusión 

El Trastorno oposicionista desafiante es una afección que requiere de una red de apoyo comprometida con el menor que la padece, es importante mostrar una crianza basada en el respeto, en el amor, la tolerancia, la escucha activa y la construcción de ambientes necesarios para que el desarrollo del menor que vive TOD pueda generar un cambio paulatino en sus conductas e incrementar sus habilidades sociales. El TOD requiere de un tratamiento multidisciplinario y debe ir orientado al menor y a su familia, teniendo en cuenta las demandas y necesidades de cada uno de ellos. 

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